22/03/2010

Miguel Delibes según Esther Tusquets

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       Se ha escrito y se ha hablado mucho, y muy bien, sobre Miguel Delibes con motivo de su muerte. Y su recuerdo ha devuelto a la actualidad la imagen de Castilla, que fue escenario geográfico y moral de su obra. Castilla es serena, sólida, inmensamente bella pero, no sé, quizá demasiado discreta; lo cierto es que la tenemos olvidada. Los españoles tendemos a mirar hacia las costas y, cuando miramos al interior, sólo tenemos ojos para Madrid; como si pensar en Castilla diera frío o produjera agobio histórico. No creo que exagere; basta con mirar los medios de comunicación para comprobar que hay zonas que prefieren asentarse en la primera plana de los periódicos mientras que a otras no hay manera de sacarlas de los mapas de hule de las viejas escuelas. Se podría hablar de dos Españas: la introvertida y la extrovertida; y esta última o tiene mar o tiene kilómetro cero.
        Lo mejor que he leído sobre Delibes últimamente está escrito, precisamente desde el litoral, por una barcelonesa llamada Esther Tusquets. Esther, creadora de la editorial Lumen, publicó hace un año sus "Confesiones de una vieja dama indigna", uno de esos títulos que pueden leerse como una novela basada en hechos reales. Entre esos hechos, está el viaje que hizo a Valladolid en los 60 para la realización de un libro sobre la caza de la perdiz roja, con texto de Delibes y fotografías de Oriol Maspons. Esther rememora aquellos días con el escritor y su mujer, Ángeles, y desvela, con cariño y perspicacia, la importancia exacta del papel de ella en la pareja. Y en cuanto a Miguel, hay párrafos como este: "Es un amigo de lealtad inquebrantable, amigo a muerte (o sea el único tipo de amigo que vale) y posee esa cualidad, hoy tal vez devaluada por el abuso que se ha hecho de la palabra, que llamamos solidaridad. Me atrevería a decir que es un hombre bueno sin que esto signifique que sea inocente, o que tenga una imagen amable del mundo y de la gente. Ni siquiera su religiosidad me parece complaciente y exenta de conflictos". Y Esther, que es catalana bilingüe, elige para estas confesiones suyas un español claro, fluido y natural (quizá tan olvidado como Castilla) y que ahora se convierte en el mejor homenaje a su amigo muerto.
       
       El libro citado de Esther Tusquets, Confesiones de una vieja dama indigna, se publicó exactamente en noviembre de 2009, en la editorial Bruguera. La imagen de arriba corresponde a una fotografía de Tusquets y Delibes, obra de Oriol Maspons, que aparece en las páginas centrales de dicho libro (y que reproduzco sin ningún permiso).
       
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Este artículo pertenece a la sección "Culturland"