22/02/2004

El peso del tiempo

Hola. Esto es un gimnasio muy moderno. En la zona de la entrada, hay unas veinte bicicletas enormes con pantallas electrónicas. En la pantalla electrónica salen datos muy personales, como, un poner, el número de pulsaciones por minuto. Eso es muy íntimo, me parece. También salen mensajes del estilo de "¡No te estás esforzando lo suficiente.
       Échale hxxvxs!". Son unas bicis sargentonas, está claro. En una de ellas está, pedalea que pedalea, una señorita de apenas 25 años. Esta señorita tuvo la ocurrencia de pellizcarse la cintura delante del espejo hace unas dos semanas. El pellizco le sacó a la luz un minimichelín de 1 centímetro. Es un minimichelín que la obsesiona y se ve megagorda. Ha decidido ir al gimnasio todas las tardes. Cuando acaba, se pellizca la cintura y el minimichelín de un centímetro parece que ha crecido un poco. Como no piense en otra cosa, se va a ir de la olla.
       En la bicicleta de al lado pedalea sin parar, en un nivel de dificultad elevado, un señor que va a cumplir los 40 el mes que viene. Hace dos semanas se miró en el espejo del baño y observó que tenía ya unas profundas patas de gallo. "El tiempo", se dijo, "qué pxtxda..." Pues si, la vida era muy bonita a los 20 años, cuando el futuro estaba sin escribir; ahora, el futuro ya está escrito en torno a los ojos y es una novela muy poco original inventada por un novelista hastiado. No contento con verse las patas de gallo, este señor de casi 40 tacos se miró de perfil en el espejo y observó su barriga de sofá y tele. Por la tarde, en el gimnasio, se convierte en un Ynduráin de la bici estática. Cuando acaba, se acerca al espejo del vestuario. Parece que hay dos patas de gallo más.
       En otra bici frente a ellos, siempre pedalea el mismísimo Tiempo en persona. Pedalea sin esfuerzo y a una velocidad tan alta que ni la señorita ni el señor pueden alcanzarle. Y en su pantalla electrónica no aparece la frecuencia con que late su corazón por minuto. Porque, como es de sobra sabido, el tiempo no tiene corazón.

Este artículo pertenece a la sección "Querido Caos"