23/05/2010

Alfredo Castellón en Moguer

Hola. Estoy viendo una película en la filmoteca. Les cuento: de un viejo tren desciende un caballero con barba y sombrero, impecablemente vestido. Bajo un sol abrasador, llega a una estación que parece abandonada en medio de un paisaje casi desértico. Es inevitable pensar en una película del oeste, porque muchas de ellas empiezan justamente así, cuando el héroe solitario regresa, después de años, a un lugar perdido en busca de su pasado. Parece, digo, un western, pero no lo es porque el caballero en cuestión es el poeta Juan Ramón Jiménez, que vuelve a Moguer (Huelva) a encontrarse con sus raíces, con una muchacha bella y asilvestrada y con un borrico. El director Alfredo Castellón Molina, nacido en Zaragoza, llevó al cine 'Platero y yo' en 1964; toda una locura, porque adaptar la poesía para la pantalla es sumamente arriesgado. Pero él era joven y con buenas dosis de vocación cinematográfica, arrojo y quizá inconsciencia, asumió el riesgo. Era su primera película y, vista hoy, sorprende su equilibrada combinación de documento medioambiental, lirismo juanramoniano y crónica sociopolítica de la Andalucía caciquil del primer cuarto del siglo XX. Reeditada en formato de DVD por la Filmoteca de Andalucía, está ahora al alcance de todos. Y, para presentarla, Alfredo Castellón ha vuelto a su ciudad.
        Conocí a Alfredo cuando yo cursaba mis primeros años de bachillerato porque era compañero de clase y muy amigo de su hermano pequeño Antonio. Recuerdo el acontecimiento que suponía en casa de los Castellón la llegada de Alfredo después de meses de ausencia. Era lógico, pues solía venir acompañado de gente de televisión, directores de cine italianos y actrices bellísimas (aunque la más guapa era siempre su hermana Maribel) y cargado de libros y de discos de música francesa. Discos que Antonio y yo escucharíamos después sin parar, a ver si se nos pegaba algo del deslumbrante europeísmo de Alfredo. Antonio, que años más tarde escribiría su interesante estudio 'El teatro como instrumento político en España', murió prematuramente. La vida, pues, se va llenando de vacíos y, como para Juan Ramón, volver a nuestro Moguer particular acaba siendo algo absolutamente imprescindible. Nos vemos.
       
       Este artículo se ha publicado en la sección MARCA AL AGUA de las páginas de opinión de Heraldo de Aragón. Si quieres añadir un comentario en este blog, tienes que enviarlo por email a jmheraldo@hotmail.com

Este artículo pertenece a la sección "Culturland"