04/07/2010

La fotografía se despuebla. De Robert Doisneau a Purificación García

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       Hola. Parece que al cuarto oscuro le va el sol, porque ya es tradición que las grandes exposiciones de fotografía se reserven para el verano. En Caja Madrid (plaza de Aragón, Zaragoza) hay una del francés Robert Doisneau (pronúnciese 'duanó'), cuyas imágenes el tiempo ha convertido en piezas maestras por muy diversas razones. La principal, creo yo, es que el objetivo de su cámara es siempre la gente: simples peatones, currantes, acordeonistas, porteras y grandes damas, perros que pasean a sus amos y novios que se besan. Cincuenta años antes de que las cámaras digitales arrinconaran a las analógicas, Doisneau hizo de la captación de la espontaneidad su principal virtud: atrapaba los instantes y los gestos con invisibles cazamariposas y luego los impregnaba de un sentido del humor muy popular, tierno y levemente surrealista. Basta con la serie 'La mirada oblicua' para entender las cualidades de su obra: humanismo, poesía y comicidad. En esa serie, se ve a los transeúntes pararse delante del escaparate de la galería 'Romi', en la calle Seine de Paris, y mirar, directa u oblicuamente, un cuadro con un desnudo picantón (de un pintor del XIX llamado Wagner) sin saber que Doisneau estaba disparando su cámara desde dentro de la tienda, en la que se habían apagado todas las luces. Admirador, pues, de lo espontáneo por encima de todo, también es lógico que fotografiara la infancia para captar, a partes iguales, su inocencia y su pillería. Como él mismo decía en cuanto a los niños, prefería a "los últimos en clase pero los primeros en la calle". ¿Pero qué ha sido de toda esta gente, de toda esta vida de las fotos de Doisneau?
        imagenMe hago esta pregunta a la vista de las obras seleccionadas en el concurso bienal de fotografía de Purificación García, expuestas en el Paraninfo. En casi todas ellas, ha desaparecido la presencia humana, de la que solo queda algún vestigio. A veces, esa huella son los coches aparcados o los libros en una estantería; otras veces, es el simple deterioro de unos espacios antes habitados. O sea que, al contrario que la tierra, la fotografía se despuebla. Me temo, pues, que lo humano ya solo sea tema para las redes sociales o los telediarios. Nos vemos.
       
       La imagen de arriba, que reproduzco sin ningún permiso, corresponde a una fotografía de Doisneau titulada 'Timide à lunettes' (Tímido con gafas), realizada en Paris en 1956. Está reproducida de un especial de la revista PHOTO (nº 324, octubre 1995). La otra imagen es de Ignacio Llamas: Sin título. Serie "Cercar al silencio", 2009
       
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Este artículo pertenece a la sección "Culturland"