18/07/2010

Domingo de julio (ese 11 de julio de 2010)

Una noche calurosa de un domingo de julio, él y ella se disponen a cenar en un pequeño restaurante francés de la calle de San Lorenzo en Zaragoza. San Lorenzo, que era oscense, sufrió martirio en Roma como a mediados del siglo III y cuando le estaban abrasando en la parrilla, inventó el humor negro al decir a sus verdugos: "Dadme la vuelta, que por este lado ya estoy hecho". Mas volvamos al restaurante francés, que estaría vacío si no fuera por esta pareja de jóvenes clientes. Se trata de un local pulcro y tranquilo en el que no hay ni tragaperras ni televisión ni nada que haga ruido. El camarero confirma en voz alta los platos que le han pedido: "De acueggdo: dos quiches de pueggos y dos cañas. Ahoga mismo lo tgraigo". La chica, que lleva una camisa negra de tirantes, tiene un pequeño tatuaje en el cuello: un sol con ocho rayos, que ilumina equidistante el omoplato y la clavícula de su lado izquierdo.
        Esta es la primera vez que ellos cenan juntos desde que se conocieron en una actuación de Bigott. Para quien no lo sepa, Bigott es un músico zaragozano que canta en inglés. Cuando uno ve a Bigott, comprueba dos cosas: 1) que tiene un gran talento y 2), que siente aversión al gremio de los peluqueros. Pero volvamos al restaurante que huele a mantequilla y vino blanco, donde el chico no para de hablar mientras ella saborea su quiche: "Y, nada más llegar al trabajo, se me acerca el dueño y me dice que lo siente mucho pero que tiene que despedirme; que la copistería va mal, que la gente ya no hace fotocopias, que ahora todo es por Internet, ya sabes. O sea, que me he quedado en el paro. Mira, no sabes qué bajón me dio... Que yo creía que eso del paro solo le pasaba a los demás" La chica calla y, ¿sin querer?, se señala el pequeño sol tatuado en su cuello, quizá indicando que hay playas cerca todavía sin descubrir. El chico mira ese sol y ve que sus rayos se mueven ondulantes pero, en ese momento, se empieza a oír un estruendo de bocinas fuera y toda ensoñación se interrumpe. Se asoman los dos a la calle, que se ha llenado de gente saltando y abrazándose. "¿Qué pasa?", pregunta ella a una cuadrilla que va ondeando banderas. "¡España! ¡España!", es la única respuesta.
       
       Este artículo es mi pequeño homenaje a todos los que estuvieron ajenos al futbol el domingo 11 de julio de 2010. Fueron muy pocos y muy valientes.
        El restaurante francés existe: se llama 'Quiche me' y está en la calle San Lorenzo, nº 7, de Zaragoza (casi enfrente de una de mis tiendas favoritas: La ventana indiscreta) Una de las peculiaridades de este restaurante es que tiene una estantería con libros (principalmente de novela negra y literatura francesa) en plan 'book-crossing'. Y en cuanto a Bigott, lo mejor es visitar su página en MySpace.

       
       Este artículo se ha publicado en la sección MARCA AL AGUA de las páginas de opinión de Heraldo de Aragón. Si quieres añadir un comentario en este blog, tienes que enviarlo por email a jmheraldo@hotmail.com

Este artículo pertenece a la sección "Querido Caos"