30/08/2010

Visi en la playa (y 5). O la Visi y el paso del tiempo.

Un tanto melancólica, la Visi me escribe su último email desde Cambrils. "Hola, vecino: Por un lado, me da pena dejar la playa pero por otro, siento que mi ciudad, mi barrio y mi bloque me necesitan. O los necesito yo, quién sabe. El caso es que tengo un poco de bajón; espero que no se me note demasiado. Ayer, después de cenar, pude escaparme de mi familia un rato para irme a oír cómo rompían las olas en la orilla. Ese ruido es puro chill-out y, sentada en la arena, logré calmarme un poco y dedicarme a mis pensamientos. El primer pensamiento que tuve fue sobre el paso del tiempo, puesto que lo he notado este verano de una manera brutal. Mira, el hamaquero de siempre ya no me pone ojitos y pasa de mí. Han sido muchos agostos poniéndome ojitos (sin ninguna probabilidad de éxito, por supuesto, que mi Rubén es muy susceptible) pero esa súbita indiferencia suya es una señal típica del calendario. Además, he aumentado una talla y he pasado de la 42 a la 44. Mi cuñada ya lo ha diagnosticado: "Te has engordado, Visi, porque untas mucho el pan en las salsas", me dice con media sonrisa pero yo pienso que es algo más profundo porque antes también untaba el pan y no me engordaba. Se dice que el tiempo pasa, pero no pasa, que prefiere quedarse en la cintura de las personas. No sé si esto pertenece a la dietética o a la filosofía, pero ¿podría hablarse de la naturaleza adiposa del tiempo? No hace falta que me contestes, tan solo son elucubraciones mías.
        Sigo con mi idea de dedicarme a la política municipal en plan independiente. El personal necesita políticos vocacionales, gente que se sacrifique en favor de la res publica (¿se dice así?) porque está cansado de los políticos de oficio, o de beneficio, que han vislumbrado mejor carrera personal en los partidos o en los sindicatos que ejerciendo sus profesiones. No, yo no quiero ser política de escalafón porque el escalafón tiene sus peligros; puede ocurrir que llegues a cierto nivel y pienses que ya tienes derecho a la corrupción o derecho a no pegar golpe, ¿me entiendes?. Ah, y te aseguro que si salgo elegida de concejala, la próxima visita de Michelle Obama a España será a Zaragoza. Le cerraremos la Aljafería, para que la vea tranquila, y le pondremos una rondalla de joteros todo el día a la puerta del hotel. Bueno, quizá todo el día sea demasiado. Ya lo pensaremos. Y hasta muy pronto".
       
       Este artículo se ha publicado en la sección MARCA AL AGUA de las páginas de opinión de Heraldo de Aragón. Si quieres añadir un comentario en este blog, tienes que enviarlo por email a jmheraldo@hotmail.com

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Este artículo pertenece a la sección "Visi, Rubén y otra gente de mi bloque"