26/09/2010

Río de remeros

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       Hola. El Ebro ya no es lo que era: de ser un río asilvestrado que pedía perdón por atravesar una ciudad, ha pasado a ser un río urbano pintado a la acuarela. Así se le ve desde el azud de Vadorrey, que es una superficie de agua hecha de tela de seda. Hoy, con viento de bochorno soplando, rasga esa tela, una y otra vez, José Manuel Cerdán cuando rema en su embarcación individual, un skiff, en su rutina diaria de entrenamiento. Cerdán (del club Os nabaters d'o flumen) ha sido 4º en el campeonato absoluto de España; no está solo, que también Sergio Cazorro (del club Helios), ha quedado 4º en categoría sub 23. Ambos continúan la tradición de los grandes remeros aragoneses, como Carlos Muniesa o el prematuramente desaparecido Carlos Bielsa.
        Son datos que pocos conocen y es que los que no reman no saben, ni parecen querer saber, nada del remo como deporte. Hay que decir esto, porque conozco a muchos que nunca han jugado un partido y entienden más de fútbol que Mourinho y Guardiola juntos y a otros que, no habiendo conducido otro coche que el suyo, son expertos en Formula 1. Es una pena, pero el remo es uno de esos deportes de los que solo se habla cuando hay accidentes o se descubren casos de dopaje. Y, curiosamente, Aragón tiene una larga tradición remera. Ya en 1958, en Zaragoza, se organizó la primera regata de yolas del campeonato de España.
        ¿No les importa que hablemos de las yolas? Sólo será un minuto, de verdad. La yola es una de las embarcaciones más antiguas que se conocen y, en Aragón, ha terminado convirtiéndose en la más tradicional. Generalmente, va tripulada por cuatro remeros (cada uno con un solo remo) y un timonel. En una competición de yolas, se suelen hacer distancias de 2.000 metros, pero en largos de 250 que terminan en giro en torno a una boya. Esto lo hace muy espectacular pues la fuerza que se emplea en la línea recta tiene que competir con la pericia al dar las vueltas; es decir, que los remeros más fuertes pueden ser dominados por los más hábiles. Precisamente, el 3 de octubre habrá una prueba de yolas en el azud. Buena ocasión para disfrutar del nuevo Ebro, del que ahora empezamos a ser amigos, y buen momento para reivindicar un deporte con tradición y grandes remeros pero, incomprensiblemente, sin sitio suficiente para guardar las embarcaciones. En fin, así está el tema. Nos vemos.
       
       Gran parte de la información vertida en este artículo tiene su origen en una conversación con Antonio Sancho Navarro, presidente de la Federación Aragonesa de Remo.
       
       Este artículo se ha publicado en la sección MARCA AL AGUA de las páginas de opinión de Heraldo de Aragón. Si quieres añadir un comentario en este blog, tienes que enviarlo por email a jmheraldo@hotmail.com

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Este artículo pertenece a la sección "Demasiado asfalto"