13/10/2010

Disfrutemos en octubre

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       En la calle Alfonso de Zaragoza, el aire huele a humo de puro, chocolate (del de beber), cubata y coco. A coco, sí, porque ahora mismo estamos al lado de un puesto ambulante donde se venden trozos de este fruto, además de almendras garrapiñadas en bolsitas de celofán, pistachos y manzanas caramelizadas; todo ello envuelto en el halo dorado de los atardeceres otoñales. El vendedor, de no más de treinta años, está hablando animadamente con un caballero de no menos de 60. Permítanme describir el aspecto de este caballero: alto, corpulento, de pelo gris y barba tupida, va vestido con un traje clásico de mil rayas y corbata plateada. Podría ser un altísimo dignatario municipal que se hubiera escapado de algún acto solemne en el Ayuntamiento. "Bueno, ¿cuántos trozos de coco ponemos?", pregunta el del puesto. "Me vas a poner dos; también me tomaría un algodón de azúcar de esos rosas bien a gusto, pero no puedo porque se me quedaría pegado a la barba. Además, me da miedo que me pille la prensa gastando en caprichos, sobre todo ahora que está el Ayuntamiento tan endeudado". El caballero sigue hablando sin parar y es que ha encontrado en el vendedor de coco a alguien que le escucha con atención y sin hacerle preguntas molestas. "Pero algún capricho me tengo que dar en fiestas. ¡Carpe diem! Disfrutemos de la vida en octubre, que vendrá noviembre con la cruda realidad. No quiero ni pensar en noviembre; no sé si vamos a poder pagar el servicio de autobuses o la calefacción de los colegios..." De pronto, llega nítida la música barroca que interpreta una orquesta del Este y el caballero suspira: "Ay, qué relajante es Vivaldi". El vendedor carraspea: "Ejem, no es Vivaldi. Es el adagio de un concierto para oboe de Alessandro Marcello. Yo mismo lo he interpretado muchas veces. Es que soy músico, pero como ahora no hay trabajo pues me he montado este puesto". Empieza a soplar un viento frío que recuerda noviembre. El caballero tuerce el gesto y echa a correr hacia el ayuntamiento. No lo podría asegurar pero, para mí, que se ha ido sin pagar el coco.
       
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       *Este artículo se ha publicado en la sección LA DULZAINA de las páginas especiales de Fiestas del Pilar de Heraldo de Aragón. Si quieres añadir un comentario en este blog, tienes que enviarlo por email a jmheraldo@hotmail.com

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Este artículo pertenece a la sección "Fiestas del Pilar"