15/10/2010

Atacado por la Visi

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       Hola. Aquí, de paseo matinal por la plaza de Los Sitios, que está llena de puestos de alimentación. Apenas han transcurrido diez minutos, oigo que me llaman a grito pelado por atrás. Reconozco esa voz. ¡Glups, es la Visi, mi vecina! No tengo escapatoria y ella lo sabe: "Pues, nada, Juan, me he venido a comprar cosas selectas porque este fin de semana me vienen los primos de Tamarite de Litera y ¡tú no sabes bien lo morrudos que son los de Tamarite! Nos vamos a juntar doce y mira lo que he cogido: quesos de Trasmoz, azafrán de Monreal para la paella y licor de café de Colungo. ¿Qué te parece, eh? Es que yo no soy como la rubia que vive en el octavo de nuestro bloque, que la semana pasada me dice que ella no se queda aquí para fiestas, que se va al pueblo en busca de tranquilidad. ¡Ya! Lo que pasa es que así evita que los del pueblo le vengan a su casa; es muy rata esa mujer". Hace una pausa y vuelve a arrancar: "Además, venir por aquí me sirve de distracción, porque ayer tuve un disgusto muy fuerte en clase de danza del vientre. Llevé para todas unos cachirulos grandes para ponérnoslos en las caderas, en vez de esas faldas con monedas. Y les pareció una idea estupenda ya que estamos en fiestas, pero se me acercó la profesora muy rufa, diciéndome que el cachirulo no era apropiado para los bailes árabes. Me sentí muy desairada, y es que yo solo quería aportar mi grano de arena a la alianza de civilizaciones. ¿Tan difícil es comprenderme?" Yo me callo; se impone la prudencia.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Fiestas del Pilar"