17/10/2010

Los bobbies ingleses

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       Hola. 'Bobby' es el diminutivo de Robert y también es el apelativo popular que se ha dado tradicionalmente a los policías locales ingleses por una simple razón: Robert Peele era el nombre del ministro del Interior que fundó este cuerpo en 1828. Su imagen nos es familiar por el cine o los noticiarios: impecablemente uniformados, muy pulcros, con camisa azul y corbata, con el casco perfectamente calado y, desde luego, sin gafas de sol. También es verdad que en Inglaterra las horas de sol son escasas, pues es un país de clima endiablado, muy cambiante incluso a lo largo del día. Lo normal es que los 'bobbies' vayan sin armas, tan solo con una porra que, según su reglamento, deben llevar lo más disimulada posible. Pero, como la sociedad inglesa se ha hecho más violenta, el número de policías con permiso para ir armados ha crecido en los últimos tiempos. Lo que no ha cambiado es la relación de los policías con la sociedad que les da empleo y a la que sirven; se les respeta y aprecia pues allí todos están convencidos de que su papel es el de ayudar y proteger al ciudadano. Tristemente, de esa buena consideración no gozan por igual los 'bobbies' de otros países europeos. Hay países en los que no se ve al policía local como alguien que te ayuda sino como alguien que está vigilándote, a ver qué haces mal para penalizarte; es decir, no se le ve como fuente de protección sino de desazón.
        Hará ya unos tres años, aparqué muy mal mi coche delante de casa para descargar un mueble. No iba a tardar más de diez minutos en hacerlo y recuerdo que me subí un poco al bordillo para no obstaculizar el tráfico; metí el mueble en el portal y salí corriendo a coger el coche de nuevo. Cuando estaba abriendo la puerta veo a un policía muy joven correr hacia mí, gritándome "¡Voy a por tí!". Por supuesto, no creo que todos los policías saluden así; me imagino que dirán cosas convencionales como 'buenos días' o 'buenas tardes' pero a mí me tocó el que decía '¡Voy a por tí!' Me pidió el carnet, la documentación y el recibo del seguro, siempre tuteándome, a pesar de la gran diferencia de edad. No me multó (creo que porque yo ya estaba en situación de mover el coche) pero hubo algo desagradable en aquel encuentro, que me hizo acordarme de los 'bobbies' que yo había conocido en Inglaterra. Un día, me dije, escribiré algo sobre la policía inglesa.
       
       Este artículo fue motivado por un incidente entre la policía local de Zaragoza y un grupo de personas en la céntrica calle Zurita. El altercado había ocurrido unos quince días antes y tuvo un amplio eco en la prensa local. Parece ser que unos policías entraron con su coche en la calle, que es de dirección contraria, y aparcaron para tomarse un café en un bar. Esta infracción les fue recriminada por algunas personas, lo que provocó una reacción desmedida. Pinche aquí, si se quiere leer la noticia , aunque les recomiendo leer la información que apareció al día siguiente, con las justificaciones de la jefatura a la actuación de los guardias.
       
        *Este artículo se ha publicado en la sección MARCA AL AGUA de las páginas de opinión de Heraldo de Aragón. Si quieres añadir un comentario en este blog, tienes que enviarlo por email a jmheraldo@hotmail.com

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Este artículo pertenece a la sección "Demasiado asfalto"