25/10/2010

La espalda de Kim Novak

Si Marlene Dietrich llenaba la pantalla estirando las piernas y bajando los párpados, si Audrey Hepburn fue famosa por su cuello, si Sofía Loren ha turbado a generaciones con su canalillo de venus napolitana y Marilyn Monroe estableció el principio geométrico de que la línea curva es superior a la recta, Kim Novak utilizó su espalda como estandarte de su físico. Tuvo talento, belleza y el carisma necesario para ser convertida en estrella de Hollywood por directores como Hitchcock, que la dirigió en Vértigo. Hitchcock, que era un maestro en el uso oblicuo del erotismo, se quedó prendado de la Novak porque esta "enseñaba la espalda para dejar claro que no usaba sujetador". Pero fue Joshua Logan quien la colocó en el firmamento cinematográfico con un dramón sureño, hoy olvidado, titulado 'Picnic', en el que ella bailaba con William Holden el que dicen que es el baile más sexy de la historia del cine. Ocurre en una verbena, muy despacio, bajo la luz de los farolillos de papel movidos por la brisa de bochorno; Holden es un aventurero muy quemado por la vida y ella es la guapa del pueblo. Lo siento, ya no cuento más. Y Billy Wilder tampoco se resistió a convertirla en protagonista de una de sus comedias más amargas, 'Bésame, tonto', en la que bordaba el papel de una ingenua prostituta, una heroína en la línea tierna y mordaz de la Shirley MacLaine de 'El apartamento' e 'Irma la dulce'.
        Ahora se vuelve a hablar de Kim Novak porque tiene 77 años y está gravemente enferma. Los grandes actores también enferman y mueren, aunque menos que el resto y si no, que se lo pregunten a Marilyn Monroe, James Dean o Jack Lemmon. Seguro que 'Picnic' y 'Vértigo' y 'Bésame, tonto' se pueden encontrar en formato de deuvedé, así como las comedias en las que la dirigió Richard Quine, como 'Me enamoré de una bruja'. Pero pienso que la noticia no es exactamente el cáncer de mama que padece Kim Novak sino el presentimiento de que queda ya poco tiempo para que se acabe definitivamente una manera de concebir el cine, es decir, para que en el cielo ya no quede ninguna estrella cinematográfica que ilumine nuestros sueños. Ahora, sí, hay muchas estrellas cinemediáticas, que duran lo que les duran las pilas, pensadas para pantallas pequeñas de uso personal o doméstico. Eso es realmente lo malo, que en la pantalla de un iPod no cabe la espalda de Kim Novak.
       
       (Enlazada, escena de la película Pal Joey, en la que Frank Sinatra y Kim Novak bailan "I could write a book", de Rodgers and Hart)
       
       *Este artículo se ha publicado en la sección MARCA AL AGUA de las páginas de opinión de Heraldo de Aragón. Si quieres añadir un comentario en este blog, tienes que enviarlo por email a jmheraldo@hotmail.com

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Este artículo pertenece a la sección "Escenarios"