31/10/2010

La ministra y el académico

Hola. Era inevitable: esta es otra columna más sobre Arturo Pérez Reverte, novelista de gran éxito de ventas y, ¡glups!, miembro de la Real Academia Española. Don Arturo ha reprochado a don Miguel Ángel Moratinos que llorara en público al dejar su cargo de ministro de Asuntos Exteriores. En Twitter, escribió: "A la política y a los Ministerios se va llorado de casa. Luego Moratinos, gimoteando en público, se fue como un perfecto mierda". Pero ¡qué machote es don Arturo! Para mí, que un día de estos reta al mismísimo Chávez a un duelo con sable. Ciertamente, hay un libro muy antiguo que da normas en cuanto a lo masculino y lo femenino. En el primer capítulo, ya distribuye los colores para el ajuar del bebé (el azul es de niños y el rosa, de niñas) para, más adelante, adentrarse en terrenos puramente domésticos; sirva este ejemplo, cogido al azar: "En habiendo mujer en casa, planchar o tender la ropa no es propio del varón". En otro apartado, se dice muy claramente que un hombre no debe llorar en público, pues el llanto indica debilidad y es propio de la sensibilidad femenina, aunque se admite la excepción del entierro del padre. No me pregunten en qué editorial está publicado este libro; está impreso en el subconsciente colectivo y, con eso, basta. Pero don Miguel Ángel Moratinos está llegando a una edad en la que se pasa ya de los libros de instrucciones; el hombre se emocionó, soltó unas lágrimas y se quedó tan a gusto. Pero don Arturo, guardián de la ortodoxia, desenvainó su acero y le llamó 'perfecto mierda'.
        Y la ministra de Cultura, que hace bien poco manifestó su irritación ante una patochada machorra del alcalde de Valladolid, justifica ahora a Pérez Reverte porque "los intelectuales tienen la libertad de opinar como consideren". Por favor, señora ministra, que para insultar no hace falta tener carrera. ¿Qué patente de corso es esa que adjudica usted a los intelectuales? No se puede tener doble rasero: uno para alcaldes que no son de su partido y otro, para escritores mediáticos. Cuando el insulto sustituye al pensamiento, ahí ya no hay un intelectual sino tan solo un maleducado. En este caso concreto, un académico (¡glups!) prepotente y zafio. Nos vemos.
       
       *Este artículo se ha publicado en la sección MARCA AL AGUA de las páginas de opinión de Heraldo de Aragón. Si quieres añadir un comentario en este blog, tienes que enviarlo por email a jmheraldo@hotmail.com

Este artículo pertenece a la sección "Las noticias me matan"