08/11/2010

Ciudades inteligentes

Hola. Europa está llena de ciudades de más de 250.000 habitantes con mucha historia, mucho encanto y muchos problemas comunes. Dado que son competidoras entre sí y sin embargo amigas, decidieron un día agruparse en una asociación, Eurocities, que acaba de celebrar su reunión anual en Zaragoza. Hay que destacar la impecable organización del encuentro, montado con sencillez y simpatía mañas pero también con indiscutible eficiencia, ese rasgo que hasta ahora parecía exclusivo de los europeos del norte. Zaragoza ha presumido de ser ella misma, porque puede, pero lo ha hecho con naturalidad, o sea, sin recurrir a ningún exceso para impresionar.
        Una ciudad, se ha dicho, debe definir su identidad, tener muy claro en qué ha destacado históricamente y, a partir de ahí, desarrollar proyectos innovadores basándose en el talento. Las ciudades necesitan ideas, es decir, convertir la inteligencia en el motor de su crecimiento. Hay que crear talento, atraerlo de otros lugares y cuidarlo para que se quede. Bristol, al oeste de Inglaterra, reconoce su auge al haber sabido aprovechar la energía de los movimientos vecinales, la alemana Leipzig ha potenciado su tradición musical mientras que La Haya quiere ser, ya lo es, la urbe de las instituciones que trabajan por la paz y el derecho. Jerónimo Blasco vendió bien Zaragoza ante los alcaldes extranjeros y lo hizo en inglés; esto hay que decirlo, porque es muy raro que un político español sepa idiomas. De Zaragoza, señaló que siendo la quinta ciudad de España en población, es la número veintitantos en cuando a delitos; y que se ha evitado la guetización (el palabro es mío) de los inmigrantes y es que la inclusión social de los llegados de otros países es uno de los principales retos de los ayuntamientos europeos. También comentó, para indicar lo acogedores que somos, que esta es la segunda universidad preferida por los Erasmus; no dijo nada, naturalmente, sobre el bajo precio del litro de cubata como razón de peso pero es que tampoco hay que dar excesivos detalles. Y hoy he leído que los congresistas se fueron a cenar al pabellón puente. No me importa nada no haber sido invitado porque les dieron borraja con patatas y yo soy más de acelga y de judía verde. Para terminar, una pregunta, por eso de la identidad cultural de las ciudades: ¿se ha oído alguna jota durante el encuentro? Nada más; nos vemos.
       
       *Este artículo se ha publicado en la sección MARCA AL AGUA de las páginas de opinión de Heraldo de Aragón. Si quieres añadir un comentario en este blog, tienes que enviarlo por email a jmheraldo@hotmail.com

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Este artículo pertenece a la sección "Demasiado asfalto"