05/12/2010

Universitarios autóctonos

Hola. Los universitarios no nacen, se hacen. Quiero decir que cada país tiene un tipo de estudiante, igual que le es propio un tipo de vegetación o un modo de cocinar. Esto viene a cuento de un estudio de la Fundación BBVA a partir de 18.000 entrevistas en seis países europeos. Los universitarios españoles, muy bien, gracias, pero hay algún dato que no deja de ser mosqueante: por ejemplo, dedican unas 13 horas semanales a estudiar fuera de clase, mientras que los suecos dedican 20; y no vale decir que esto pasa porque en Suecia oscurece pronto y hace mucho frío ya que los italianos, tan mediterráneos o más que nosotros, dedican 19. Además, a lo poquito que, comparativamente, los de aquí hincan los codos en casa, hay que añadir otro dato de preocupar: los españoles son los que en mayor grado aceptan conductas como copiar en los exámenes, reproducir material de Internet sin citarlo o presentar como propios trabajos de otros. Vaya, vaya, qué pandilla de perillanes tenemos. La diferencia en estos puntos es muy pronunciada con respecto a suecos y británicos porque en las sociedades de arraigado calvinismo, la valoración del esfuerzo personal y el rechazo social al engaño son muy fuertes mientras que en las sociedades católicas, somos más, cómo decirlo... más vivalavirgen (una expresión, por supuesto, nada protestante).
        De todo el estudio, lo más comentado en los medios ha sido el que siete de cada diez universitarios españoles vivan con sus padres mientras que en Reino Unido o en Alemania solo lo hacen dos. Con independencia del preponderante papel que juega la familia en España, la tradición y funcionamiento de la universidad en países como Gran Bretaña pueden explicar este dato; allí, cada facultad tiene un prestigio "socialmente certificado" (muy influyente en el futuro laboral del estudiante) que le permite imponer unas reglas de admisión muy específicas y eso hace que el estudiante tenga que buscarse por todo el territorio nacional la facultad adecuada a sus méritos y aptitudes, a no ser que, desde sus primeros años de bachillerato, se haya fijado como objetivo entrar en la que tiene cerca de su casa. Lo dicho, cada país tiene su especie autóctona de universitario: el de España, es muy español; no es una redundancia, yo sé lo que me digo, porque en Suecia, el estudiante también es muy sueco. Nos vemos.
       
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Este artículo pertenece a la sección "Escrito con tiza"