18/04/2004

El río de la luna

A un chaval que no pasará de los 14 años se le obliga a cantar "Moon river", la canción de Henry Mancini, para un cura del colegio donde estudia. Ese chaval, de mayor, se hace travestón. Lógico. Hay canciones que podrían tener ese efecto en la evolución personal de un niño, como, un poner, "Over the rainbow", que canta Judy Garland en "El mago de Oz". Hay que tener, pues, cuidado con las canciones porque lo de convertirse en travestón, con taconazos y dos kilos de rimel, es, con todo respeto, una fuente de problemas para un joven que quiera hacer carrera en un banco, por ejemplo. Esto ocurre en la última película de Almodóvar y, sinceramente, da risa. Porque todo el mundo se sabe de memoria el repertorio musical de los colegios de curas, que no solían ir más allá de los cantos litúrgicos o de las canciones de excursión tipo "Estas son las mañaniiitas que cantaaaba el Rey David...". Nadie, pues, se cree esa escena y a partir de ahí, la película es todo un disparate; bastante enrevesado, por cierto. Pero es que lo de ver "la última de Almodóvar" se ha convertido en una especie de obligación cultural para ciertos sectores de la población adulta, principalmente profesores de literatura, decoradores de interiores y estudiantes extranjeros con una beca Erasmus.
        "El río de la luna" fue compuesta por Henry Mancini para que la cantara Audrey Hepburn en "Desayuno con Diamantes", una maravillosa comedia sobre unos seres solitarios que, ya que el amor les falla, encuentran gran consuelo en el lujo y el glamour. La Hepburn cantaba "Moon river" con voz de gato triste y acompañada por una guitarra (la de Laurindo Almeida) en una ventana. Una escena, ufff, inolvidable. No sé si Almodóvar ha querido rendir un homenje a ese momento legendario porque le ha salido un pegote, la verdad. No se lo merece Mancini, del que se conmemora este año el décimo aniversario de su muerte (y el cuarenta del nacimiento de su tema más conocido, el de "La pantera rosa"). Sus canciones no morirán nunca, lo tenemos claro, aunque resulten heridas en alguna película de director manchego.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Escenarios"