30/05/2004

Contra la ficción

En la boda Borbón-Ortiz, un primo de don Felipe lee unos versículos del libro de Tobías. Los lee como un hombre creyente, esmerándose en que ese mensaje de verdad llegue transparente a los que le escuchan. Es una lectura serena, humilde, sin interferencias. A continuación, la abuela de la novia, que ha sido una estrella de la radio, lee la "primera carta de San Pablo a los Corintios" como si fuera un texto literario, que también lo es, y lo interpreta teatralmente. No lo hace peor que lo haría Lola Herrera e incluso recurre a un viejo truco: alza el rostro y mira al público para decir las últimas líneas; casi arranca un aplauso. En el contexto de una boda-espectáculo, la lectura de la abuela es la correcta pero la lectura del joven primo es la más necesaria, porque la realidad no puede permitir que la ficción se apodere de nuestra visión del mundo. El libro de Tobías, un largo aguacero y un abuelo taxista fueron las intromisiones, escasas pero potentes, de la realidad en un bien llamado cuento de hadas.
        Un colega mío me confiesa, aliviado, que ha podido comprobar que Leticia Ortiz no era una periodista infiltrada en la familia real con el fin de escribir un libro sobre su experiencia. "Una periodista en la Zarzuela", podría haberse titulado el libro y habría sido un éxito. No, probablemente Letizia Ortiz, como muchos periodistas honrados, estaba harta de intentar que la realidad nos llegara sin manipulación y se ha rendido a la ficción, convirtiéndose en protagonista de un cuento escenificado. Su vestido de boda ratifica su vocación de personaje fantástico, al estilo de las damas que enamoran al Príncipe Valiente en las tiras de Harold Foster. El otro día, en San Sebastián, el viento levantó la falda de doña Leticia y los guardaespaldas impidieron que se hicieran fotos, porque un muslo de princesa quizá sea un exceso de realidad para una fantasía que se pretende que dure. Miedo me da que llegue un día en que lo único que quede libre de ficción sean los partos y los fallecimientos. Vale, nos vemos.

Este fue mi comentario a la boda del Príncipe de Asturias con la periodista Letizia Ortiz, que se celebró en Madrid el 22 de mayo de 2004. El colega al que hago referencia es el profesor Eduardo Flores.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Las noticias me matan"