06/06/2004

Sopa de letras

La escritora C. X. acaba de publicar su décima novela, que es, cómo decirlo..., requetemala de morirse. En realidad, ella lleva escribiendo la misma novela año tras año: una mujer madura se enamora locamente de un hombre muy joven. La aventura acabará mal pero ella se conocerá mejor a sí misma y será capaz de replantearse su vida. En su primera obra, se trataba de una profesora de universidad y un alumno de 22 años; en esta última, se trata de una psicóloga de gran fama y un psicópata de familia bien, que tiene 25.
       El crítico y escritor Carlos Huzate tiene en sus manos el libro de C.X, que ha sido publicado por una importante editorial. Ha leído el primer capítulo seguido pero después se ha ido saltando cada vez más páginas. "Esto es un horror", se dice, pero en su crítica escribe: "C.X. llega con esta novela a lo más profundo del lado oscuro del alma femenina; empero, la novela es un canto a la capacidad de redención que tiene el amor". Huzate no puede poner mal a la escritora porque A) él aspira a publicar una novela suya en la misma editorial que ella publica; B) él no escribe críticas negativas de autores consagrados, no vaya a ser que luego le ninguneen en la sociedad literaria, a la que tantísimo le está costando asomarse; y C) el marido de C.X preside un tribunal que concede unas becas superchollo, a una de las cuales aspira un sobrino suyo, que también escribe.
       Cuando C.X llega a la feria del libro para firmar ejemplares, Huzate está allí para recibirla. Ella se muestra desdeñosa porque, en provincias, se siente muy diva. De repente, caído del cielo, aparece el sobrino del crítico (que aspira a una beca superchollo), un chaval de no más de 20 años. El chico le pide que le firme un ejemplar de la novela y le confiesa que "la admira mucho". A ella, mientras firma, se le ilumina la cara y es que ya tiene argumento para su próxima obra: una escritora, candidata al premio Nóbel, se enamora locamente de un escritor principiante, casi un adolescente... Bueno, ya vale, a pasar buen domingo. Nos vemos.

Este artículo pertenece a la sección "Culturland"