04/01/2004

Descrédito del individuo

Hola. ¿Qué es una multitud? Mogollón de personas que deciden estar en un mismo sitio, el mismo día y a la misma hora. La multitud siempre tuvo mala prensa, sobre todo cuando se la llamaba "la masa". Nadie quería formar parte de "la masa", pero 2003 ha sido el año de la dignificación de "la multitud", gracias a las manifestaciones contra la guerra de Irak. En las de Madrid hubo casi 2 millones de personas. Esas personas volvían a sus casas contentas de haber sido parte de la multitud, concentrada a favor de una causa tan noble como la paz. Esto ocurría en febrero y marzo, pero dos meses más tarde, esos manifestantes fueron convocados a un acto intrínsecamente solitario: meter una papeleta en una urna para elegir alcaldes y gobernantes. La decepción fue tremenda porque, a solas, el manifestante no votó mayoritariamente contra el partido que había metido España en la guerra. La consecuencia ha sido, como es lógico, un descrédito de la soledad, del individuo sin otra compañía que él mismo. Es como si el ser único que cada uno es hubiera traicionado al ser numérico de la multitud. Esto me ha hecho pensar mucho, la verdad, y eso que yo no soy dado a pensar. Pero el tema no me resulta tan sorprendente. Siempre me ha llamado la atención cómo el personal va a entrar en un bar y si ve que no hay nadie, no entra; prefiere hacerlo en otro que esté lleno. Es decir, cada vez nos fiamos menos de nuestro intransferible cerebro: la multitud decide, y decide acertadamente, por nosotros.
       En junio de 2003, el fotógrafo Spencer Tunick congregó a 7.000 personas desnudas en una avenida de Barcelona. Casi nadie saca la desnudez propia del ámbito de lo privado: 1) porque podría resultar ofensivo, 2) porque no está contento de su culo (con perdón). Pero como la multitud había decidido hacerlo, miles de individuos se quitaron la ropa. Eso les dio sensación de libertad. Habían cambiado el tejido textil por el tejido social. Y es que sin mogollón de otros alrededor, ya no somos nadie. Vale, nos vemos.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Demasiado asfalto"