30/11/2003

El almuerzo

Hola. Esto es una cafetería minimalista de César Augusto. Son las 11 de la mañana. Detrás de la barra hay una señorita con una camiseta negra ajustada. La señorita sirve tres cortados con sacarina a tres mujeres que trabajan en un banco. Una de ellas pide 2 churros y las otras dos gritan: "¡...pero te vas a comer 2 churros!" La mujer que se va a comer los churros se justifica: A) "Es que hoy tengo la tensión baja", B) "es que ayer no cené", y C) "los churros no engordan, mira a Leticia Ortiz, que come todos los días fabada y arroz con leche de postre y fíjate cómo está". Las 3 mujeres se lamentan: " Lo que engorda son los disgustos" Y se ponen a hablar mal de la familia política. A la camarera que lleva una camiseta dos-tallas-menos le gusta un cliente fijo. Al cliente fijo le gusta su secretaria. Pero la secretaria le ha dicho que nanay. Eso es un disgusto total para el cliente fijo, que se pide 4 churros. Los colegas de este señor se piden un mini vegetal para no ser menos. Y se ponen a hablar de secretarias.
        Hola. Esto es una cafetería en la Avenida de Navarra. Es grande y hace chaflán. Son las 11 y la barra está llena de curritos. No toman cortados con sacarina sino cerveza o carajillos. A mi lado está un electricista, que se pide dos pinchos de longaniza, un pimiento relleno y un tinto. Bueno, aquí se almuerza y en la cafetería de César Augusto se desayuna, ésa es la diferencia. El electricista se llama Antonio; lo sé porque el camarero llama a todos por su nombre. Antonio se levanta y mete monedas en la máquina. Pierde 5 euros. Esto es todo un disgusto para Antonio, que vuelve a la barra y se pide otro pimiento y otro tinto. El coleguilla del electricista, que es alicatador, comenta que "en el centro de la tierra hay una bola de hierro, como de petanca, que es tan grande como la luna". Para celebrar este hallazgo científico, el alicatador se pide "sólo un huevo frito con patatas". Me quedo aquí, en la avenida de Navarra, que no soy tonto. Nos vemos.

Otro de mis artículos preferidos. Y de mis lectores, a juzgar por las cartas y los comentarios que recibí.

Este artículo pertenece a la sección "Querido Caos"