16/11/2003

La lengua del corazón

El actor Joel Joan, ya saben, el primer fotógrafo de la serie "Periodistas", entró hace poco en un restaurante de Barcelona y pidió mesa para siete. "Som set", dijo. El dueño se le puso cutre: "No entiendo". El actor se mosqueó: "Set, seven, siete". El hostelero siguió tocándole los cataplines (con perdón) a Joel Joan: "Ahora sí que entiendo: mesa para siete". Y se armó el pitote. Y el dueño los echó a la calle. Mucho pitote se tuvo que armar para que un señor que vive de dar comidas eche a la calle a siete personas. La pela es la pela, digo. Y que los eche a la calle por hablar catalán ¡en Barcelona! es muy fuerte.
       Del incidente, se ha escrito en la prensa mucho. El caso es que este asunto no ha hecho otra cosa que calentar el siguiente tema: la lengua catalana sufre acoso dentro de su propio país. "El uso del catalán está en retroceso y su futuro seriamente amenazado", ha escrito el catedrático Albert Rossich y el cantante Raimón asegura que hay una ofensiva para asfixiar esta lengua. Parece ser, según sabias y secretas encuestas, que el número de catalanoparlantes está bajando, que ya no mola hablar catalán entre los jóvenes, cuando en los 70 y 80 era de lo más enrollado. Hay un librito (gracias a Dios siempre hay un libro cerca escrito por un tipo listo) que se llama "El camino a Babel", en el que su autor, el señor Ian Buruma, explica muy bien las teorías de la ecolingüística. De esas teorías, me quedo con una: "Las lenguas del corazón son expresiones de una cultura, de una identidad, y las lenguas de la razón sirven para hacernos ciudadanos del mundo, para comunicarnos globalmente." Quizá, el haber forzado a una lengua del corazón a convertirse en lengua de la razón se ha vuelto en contra del catalán. El franquismo prohibió su uso y el pujolismo lo impuso. Es difícil distinguir entre prohibición e imposición (no te fastidia, es que son la misma cosa) y quizás ahí esté el motivo profundo del pitote entre Joel Joan y un hostelero ceporro, me digo.

Este artículo pertenece a la sección "Las noticias me matan"